La historia de Alfredo es curiosa. El es un amigo de la universidad que estudia lingüística. A pesar que tiene la misma edad que yo ha viajado por casi todo el mundo en busca de todos los datos que le puedan servir para conocer cada vez más y más sobre el tema que le apasiona, los idiomas. Por ellos, ha conocido nuevas culturas, nuevas formas de comportamiento, así como las variantes que pueden haber dentro de una lengua. Además, gracias a sus viajes ha conocido la real situación en que se encuentran muchas lenguas en distintos lugares del planeta. Algunas en peligro de extinción y otras ya casi muertas u olvidadas. Toda esta historia comenzó cuando Alfredo entró a la universidad. Ya desde adolescente mostraba afición por el curso de lengua y por el inglés y francés que había llevado en la secundaria. Sabía que lo suyo era la lingüística. Ya en la carrera, los primeros años fueron los que marcaron el destino de él. Además, de seguir con pasión los cursos que tenía que llevar cada ciclo, se inscribía en talleres, seminarios y en cualquier evento que tuviera nexo o relación con la lingüística en general. Los meses transcurrieron y Alfredo ya no quería conocer todo lo que concernía a su carrera desde un punto de vista teórico. Quería aprenderlo desde una visión practica. Por eso, en el periodo de vacaciones alistó sus maletas y empezó a viajar a lo largo y ancho del territorio europeo. Viajo primero por muchos países de la zona occidental de Europa y luego se trasladó a las naciones que se encuentran en la zona oriental de este continente. Conoció, aunque sea por unos días, la realidad del portugués, del francés y del italiano. En estos tres países visitó centros de idiomas, acudió a seminarios que había averiguado por Internet y se entrevistó con conocedores de su carrera. Todo esto lo llegó a hacer ya que antes de su viaje ya lo tenia todo planeado y había hecho los contactos respectivos para acudir a todos los lugares a los que finalmente llego a ir. Después de su visita a estas tres naciones prosiguió, bajo la misma modalidad, su periplo por territorio germánico, rumano y búlgaro. Aquí, se quedo más tiempo ya que centró su estudio en algunas pequeñas comunidades de Alemania. En cada uno de los países visitó aprendió algo del idioma que utilizaban sus pobladores. Alfredo ya tenía los conceptos básicos de cada uno por lo que había estudiado en la universidad y por lo que había aprendido de forma autodidacta. Por eso, es que su viaje fue tan provechoso debido a que aumentó en gran medida sus conocimientos sobre las lenguas de los países que visitó. El tiempo de su travesía había concluido. Las vacaciones habían llegado a su fin. Volvió a la universidad y siguió con los cursos que le tocaban ese año. A lo largo de esos meses, él seguía empeñado en volver a viajar en las próximas vacaciones. Al final lo hizo, pero no a los mismos lugares que visitó en primera instancia. Cambió radicalmente de destino. Viajó rumbo a Sudamérica debido a la fascinación que le produjo las variantes que tiene el español en América del Sur a diferencia del que se maneja en España. Por eso, su viaje incluyó países tales como Perú, Argentina, Bolivia, Colombia, Venezuela y Paraguay. En todos ellos conoció las variantes que diferencian el uso del español, sin embargo, lo que lo cautivó fue el hecho de aprender más sobre otras lenguas que también se empleaban en esas naciones. En Perú, aprendió algo del quechua, en Bolivia del aymara y en Paraguay del guaraní. Tras la visita a estos seis países continuó su travesía rumbo a tierras garotas. Ya sabía algo del portugués por sus estudios y por la visita que había realizado el año anterior a Portugal. Sin embargo, quiso conocer las posibles diferencias que haya en el uso de esta lengua. En un principio pensó que no iban a haber muchas pero después se dio cuenta que no era así. Si habían varias diferencias entre el portugués que se habla en Brasil y el que se emplea en Portugal. Por este motivo, alargó su viaje por unas semanas más. Estando aquí, se dio cuenta que lo suyo era estar en el lugar de los hechos. Ya no quería, según lo que me contaba, conocer más sobre los idiomas o la lingüística en general desde un punto de vista teórico. Su elección fue riesgosa y tal vez apresurada pero la tomó en base a todo lo que había vivido durante sus viajes. Ahora, tiene nuevos objetivos. Conocer otras lenguas que estén olvidadas o a punto de desaparecer. Para llevar a cabo esto ya ha viajado por diversos países de África y Asia en busca de lograr este objetivo. Ya han pasado más de cuatro años desde que Alfredo comenzó este viaje sin retorno. Y hasta ahora todo le ha ido muy bien. El sabe que este era su destino y no lo dejo escapar por nada del mundo. Eso es lo importante