Cuando estudiamos un idioma extranjero, en realidad es una experiencia totalmente interesante, es conocer un nuevo vocabulario, ser parte de una nueva cultura -por más lejos que nos encontremos del país donde se habla ese idioma- , es mejorar el nivel de nuestros conocimientos, conocer compañeros que tienen el mismo interés que nosotros, profesores que jamás habíamos visto, etc.
En fin, intervienen diferentes variables cuando se trata de estudiar un idioma extranjero, aún hay muchas más de las que mencione. Pero, así como para algunos es muy interesante, para otros representa un estudio muy difícil, principalmente cuando se trata de rendir los exámenes finales o parciales de cada curso de idiomas. Ese es el peor momento para ellos y lo cambiarían por cualquier otro asunto.
La dificultad se intensifica aún más cuando no existe un estudio adecuado de lo aprendido durante las clases. Simplemente se conforman con la enseñanza recibida en el aula, no indagan más sobre el tema ni tienen inquietudes, cierran el cuaderno o el libro y lo vuelven a abrir en la próxima clases. Es decir, prácticamente no les interesa el curso de idioma extranjero, sólo lo hacen por compromiso u obligación.
Si se presenta esta situación, es mejor que cada uno de los estudiantes analice de qué manera está realizando sus estudios. Estudiar un idioma extranjero es tan importante como los cursos de la escuela o la universidad. Por ello, el examen no debe ser un aspecto a temer, si existe un estudio constante, no hay ningún problema para enfrentarlo. Y, para ese enfrentamiento, el método memorístico no sirve.
La memorización es importante cuando se trata de aprender vocabulario, es decir, nuevas palabras que nos servirán a medida que los cursos van avanzando. Pero, cuando se trata de un examen, con un día o una semana de anticipación será difícil que tu memoria abarque todo lo aprendido en clases. A lo máximo llegarás a acordarte de las primeras o últimas clases, dependiendo del tiempo de repaso en cada una de ellas.
Por lo demás, tu mente puede quedar en blanco, no sabes ni qué contestar o lo haces de forma errónea. Son tantos los datos, que llega un determinado momento en el que todos estos se combinan y ante la desesperación, no sabes cuál de ellos te puede servir para la respuesta que deseas. Es un temor que está presente en los estudiantes de idiomas, pero con un estudio adecuado, se puede solucionar y conseguir un excelente resultado.
La memoria sólo es útil en algunas ocasiones, pero en la mayoría de casos es necesario practicar constantemente sobre el idioma extranjero que se estudia. Esa práctica permitirá relacionarte más con el idioma y las palabras fluirán de un momento a otro, inclusive, muchas veces te sorprenderás de lo sucedido. La importancia tiene que ser la misma para la pronunciación, la lectura y la escritura.
Son tres elementos que trabajan juntos y, por lo tanto, el estudiante debe prepararse en todos de forma integral, sin dar mayor tiempo a uno u otro. En un curso de idiomas, la memoria es lo de menos, lo más importante es el tiempo de dedicación para esas clases.