Muchos quieren aprender el inglés cuando ya están en la secundaria o fuera de ella. Algunos cuando ya está cursando sus estudios universitarios. Sin embargo, estos estudios pueden llegar a complicarse debido a la edad que se tenga al momento de llevarlos a cabo. Es decir, conforme vayan pasando los años, las dificultades al aprender una lengua son muchas más. En el caso particular del inglés, también se da esta situación. Por eso, para evitar esta situación, lo más viable es que el aprendizaje de esta lengua se empiece a dar desde una edad temprana. Lo ideal es que el estudio se de en niños que tengan de tres a cinco años. Desde esa edad ya pueden aprender y comprender sin ninguna clase de complicación cualquier tipo de enseñanza. En el caso puntual de los idiomas, y específicamente del inglés, este hecho se ha vuelto una realidad. Actualmente, los pequeños están aprendiendo a manejar el inglés de manera fluida desde una perspectiva que se basa en la repetición constante de esta lengua. Lo que se hace, es que las clases sean dadas de forma completa bajo los preceptos de este idioma. Tanto el docente como el infante se comunican en inglés. Por este motivo, el aprendizaje se realiza de una forma más rápida y efectiva.
Asimismo, cabe mencionar que otro factor de suma importancia para que los niños se sientan cómodos al momento de aprender el inglés, es el que se relaciona al ambiente en donde llevan a cabo las clases. Lo que se recomienda es que todo el lugar este decorado de una forma en que los pequeños puedan familiarizarse de manera sencilla con la lengua inglesa. Este detalle juega un papel fundamental en este aprendizaje debido a que los niños recordarán el lugar donde estudian, así como los objetos que en el hay. El aspecto de los objetos se tiene que tomar en cuenta para que los niños asocien estos con las palabras que los designen.
De otro lado, se debe tener muy presente que los infantes no podrán manejar en su totalidad todos los temas que se les enseñe, a pesar que puedan seguir todos los consejos que se les imparta. Es más, presentarán problemas en la pronunciación aún cuando puedan entender las instrucciones que los docentes llevan a cabo en este tema. No obstante, este hecho puede ser explicado desde el punto de vista que se basa en un dominio mayor del entendimiento sobre el de la expresión. En otras palabras, los niños pueden expresarse con mayor facilidad desde una perspectiva escrita. El tema de la pronunciación y del habla en sí, les toma un poco más de tiempo poder manejarlo.
Por otra parte, se recomienda que los niños antes de aprender el inglés como segunda lengua, deben aprender a manejar su idioma materno. Este hecho debe darse para evitar futuras complicaciones de carácter social. Por eso, si es que no se sigue esta recomendación, los pequeños pueden sufrir al momento de interrelacionarse con las personas de su entorno. Además, su autoestima podría bajar de forma considerable y por ende, se sentirá solo y aislado. En sí, el bilingüismo es una herramienta fundamental en el progreso de cualquier individuo, sin embargo, si es que se le emplea de una manera equivocada, puede conllevar a situaciones peligrosas. Algunos ejemplos de estas se relacionan a la pérdida que el niño tendrá en el aspecto social, el cultural y el lingüístico.
Por eso, para evitar que esto suceda, lo que se debe buscar es que los pequeños estudien el inglés para que puedan manifestar sus deseos y necesidades. Además, para que puedan captar la atención de los que le rodean mediante el habla. También, es importante que puedan lograr conforme vaya transcurriendo el tiempo la aceptación social. En resumen, lo que un infante debe poseer para aprender de manera eficaz el inglés se relaciona a tres aspectos. El primero se basa en una imitación correcta de las palabras que este aprendiendo para que de esta forma su pronunciación sea buena. El segundo, se cimienta en la motivación para poder aprender el inglés. Finalmente, el tercero se circunscribe a la corrección de los yerros que puedan cometer los niños tanto en el habla como en la escritura.
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