Al terminar la escuela, realmente fue una tarea complicada decidir qué carrera seguir o si simplemente me dedicaba a trabajar. Algunos de mis compañeros ya tenían decidido su futuro académico-laboral (como ellos lo llamaban), mientras que otros aún no sabían qué hacer luego de graduarnos en el colegio. Dentro de este grupo se encontraba una de mis mejores amigas, Rosangela.
Durante la etapa escolar fue considerada como una alumna regular, no tenía ni excelentes ni pésimas calificaciones. Siempre cumplía con las responsabilidades estudiantiles y trataba de ser mejor. Pero, para ella realmente significaba un dolor de cabeza pensar sobre su futuro. Más aún cuando sus padres le exigían que decida pronto, ya que ellos querían influir de alguna u otra manera en esa decisión.
Debido a esta situación es que Rosangela decidió estudiar una carrera que es importante para cualquier profesional: la de idiomas. Aunque sus padres, al principio no estuvieron de acuerdo porque querían que ella estudie Derecho o Administración, al final entendieron que aprender un idioma extranjero siempre es importante en cualquier ámbito. Y, además, su hija todavía tenía el tiempo suficiente para estudiar otra carrera.
Pero, aunque por un lado Rosangela se sentía bien porque había agradado a sus padres; luego de un tiempo se dio cuenta de que seguir idiomas no era lo más fácil del mundo. Debido a que en el colegio seguimos un curso de lengua extranjera, sus padres decidieron matricularla en una de las mejores escuelas de idiomas de la ciudad. Previamente, mi amiga tendría que afrontar una entrevista.
A mi amiga nunca les gustaron las entrevistas, aunque hasta el momento no había enfrentado muchas, de todas maneras ya sentía los típicos nervios. Más aún cuando en esta circunstancia ella era la que debía salir beneficiada y, por lo tanto, los resultados tenían que ser positivos. Además, sus padres seguían siendo elementos importantes en este proceso, obviamente querían que la entrevista saliera de lo mejor.
El panorama fue más seguro cuando conseguimos –porque estuve siempre con ella- las recomendaciones de un profesor del colegio, quien era un experto en realizar este tipo de entrevistas en las diferentes escuelas de idiomas. Lo primero que debía saber Rosangela es que siempre es mejor limitarse a contestar lo que el entrevistador te pide. Proporcionar información diferente es un error en el que muchos caen.
Además, es fundamental hablar tranquilamente y explicar detenidamente cada una de las respuestas. Todas las inquietudes acerca del horario, el costo del curso, el tiempo libre, la metodología de la enseñanza, etc., se deben dejar para el final de la entrevista. Pero, el entrevistado también tiene que ser un elemento activo de este encuentro. Es bueno realizar preguntas, siempre en cuando sean pertinentes al tema.
Tienen que ser aspectos que un estudiante siempre quiere saber y, por lo tanto, es de información pública. No es recomendable mostrarse como el más instruido, por más que conozcas de muchos aspectos. Toda esta información le ayudó bastante a Rosangela y afrontó la entrevista sin ningún problema. Como vemos, estudiar idiomas es una buena opción para aquellos que ya terminaron la escuela, no hay que desaprovecharla.