Algunas veces, muchas personas deciden viajar a un lugar por motivos de relajo o de diversión y terminan encariñándose con el lugar al que llegaron. Una persona que vivió esta experiencia en carne propia fue Manuel. Ya han pasado casi dos años desde que empezó su travesía por Europa. En un comienzo iba a visitar numerosas ciudades de ese continente para después volver a Lima. Ese era el plan inicial. Sin embargo, luego cambió todo de forma inesperada. El viaje que en un principio iba a durar tres meses ya va durando casi dos años. Visitó Lisboa, Barcelona, Manchester, Londres y Dublín. Cuando partió de la capital irlandesa se dirigió rumbo a Paris, pero en el camino del viaje decidió pasar por Burdeos. En esta ciudad vivía un amigo de su infancia. Por eso, tomó esa decisión. Decisión que fue fundamental para cambiar el ritmo de su vida. Al llegar a la ciudad fue recibido por su amigo. Felizmente, a su llegada no tuvo ninguna clase de problemas en materia idiomática. Se comunicó de forma fluida con todos los encargados del aeropuerto. Manuel, cuando estaba en Lima, ya había estudiado el francés en el instituto más prestigioso en la enseñanza de la lengua francesa. Por eso, la dominaba tan bien. Los primeros días de su estancia en la ciudad fueron maravillosos. Conoció muchos lugares de la ciudad, sus costumbres y sobretodo aprendió de forma real e interactiva ciertos detalles del francés que es mejor vivirlos uno mismo que estudiarlos en cualquier centro de idiomas. Por este motivo, tomó la decisión de reforzar lo que ya había aprendido de francés en un instituto de Burdeos. Las primeras clases fueron fáciles de aprender ya que los temas que se tocaron ya los había estudiado en Lima. Conforme fue pasando el tiempo, aparecieron algunas complicaciones. Sobretodo en el aspecto gramatical porque en el aspecto oral no tenía ningún problema. Su pronunciación era muy buena. Los inconvenientes que se le presentaron eran al momento de comprender ciertas estructuras avanzadas del francés. Algunos temas no los había estudiado antes y recién se estaba acostumbrando al ritmo y a la intensidad del instituto. Para suerte de Manuel, su profesora le ayudó en gran medida para que pudiera superar las complicaciones que se le habían presentado. La técnica que empleó más fue la de los trabajos en grupo. Con su empleo, mejoró sus conocimientos en los temas que no comprendía y a la vez se interrelacionó mucho más con sus demás compañeros de clase. Ahora, Manuel sigue estudiando la lengua francesa en el instituto. Ya va estudiándola casi dos años. En medio de su estancia en Burdeos, decidió quedarse debido a que su amigo le ofreció morada y un trabajo. Por eso, no lo dudó dos veces y aceptó la oferta. El tiempo se pasó demasiado rápido desde su arribo a Burdeos. Dejó todo lo que tenía en Lima y arriesgó por esta aventura. Sabe que para que sea provechosa debe manejar el francés de forma fluida tanto en el aspecto gramatical como en el oral. Por eso, sigue estudiando en el instituto para lograr llevar a cabo este cometido.